LA ARTILLERÍA FRANCESA EN ESPAÑA

Esta entrada va a centrarse en los equipos de artilleros que se pasearon con más o menos gloria por tierras españolas durante los años de la contienda, 1.808 a 1.814.

Desde las guerras revolucionarias, el uniforme de los artilleros a pie fue igual al de infantería: azul oscuro con distintivos escarlatas. Es a principios de 1.807 cuando se adopta el chacó, primero con bandas de galón rojo y galones laterales, y más tarde totalmente negro. Posteriormente se añadió el barboquejo de latón con una granada en cada roseta lateral. Tenía unos cordones, unas rosetas y una borla escarlatas. Al parecer las fundas protectoras se utilizaron por primera vez en la Guerra de Independencia, siendo oficialmente de hule negro.

Hubo distintos tipos de chalecos, algunos de ellos cruzados. Las polainas negras o grises, y en verano se usaban blancas no reglamentarias con el uniforme de gala.

En campaña se podían llevar pantalones de lino azules o blancos, que más tarde fueron grises o marrones. El gorro de forraje era azul con un ribete escarlata y la insignia de la granada. Los abrigos fueron reglamentarios desde 1.807, inicialmente de cualquier color, y azules desde 1.810.

Los uniformes de los oficiales eran iguales que los de la tropa pero con botones y charreteras doradas y grandas, también doradas, bordadas en las vueltas. El bicornio oficial tenía una presilla y borlas doradas. Este se convirtió en tocado de calle cuando se adopta el chacó en 1.807. El chacó tenía unos cordones, bandas de galón y unos galones laterales dorados, una placa también dorada y un penacho como el del bicornio. El barboquejo dorado se añadirá más tarde.

La espada con aplicaciones doradas se llevaba en una bandolera de cuero blanco, aunque se solía preferir un cinturón de cuero blanco o negro, y en campaña, los oficiales montados, llevaban un sable de caballería ligera que colgaba de un cinturón.

La artillería montada llevaba uniformes del mismo estilo que la caballería ligera. Desde 1.794 se utilizaba el nuevo uniforme de húsar, que consistía en un dormán azul oscuro con puños y ribetes escarlatas, un fajín azul oscuro con “canutillos” rojos, un colbac negro con un “ala”, cordones y penacho escarlatas. El dormán siguió siendo el uniforme oficial hasta 1.811, con una chaqueta de cazador azul oscuro de largos faldones, llevaba un chaleco azul oscuro. Los sobretodos azules de campaña tenían refuerzos de cuero negro y ribete escarlata.

El sable era de húsar de An IV, con empuñadura de latón en forma de estribo y una vaina de cuero con accesorios de latón.

Los oficiales utilizaban el uniforme de húsar con galón dorado y cinco hileras de botones dorados, y galones dorados que indicaban su rango en los puños. El fajín eraazul con “canutillos”dorados. Llevaban a menudo una pelliza azul con galón dorado, y los pantalones de montar tenían adornos en forma de dardos en los muslos. Las botas húsares tenían borlas y galón dorados y ribete de piel gris o marrón.

Son muchas las referencias que en plástico escala 1:72 podemos encontrar que recogen figuras de la artillería francesa de la época. En esta ocasión podemos hacer referencia a la marca Revell con la Artillería a caballo de la Guardia o a Italery con Artillería a caballo de la Guardia, una posición de artillería francesa y tren de artillería.

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La artillería napoleónica fue la espina dorsal del ejército francés. Los cañones franceses se usaban en baterías en masa para debilitar las formaciones enemigas antes de que la infantería o la caballería se lanzara al ataque.

En 1776 Jean-Baptiste Vaquette de Gribeauval logró que se aprobara su reforma de la artillería francesa:

Lo primero que hizo fue dividir la Artillería francesa en cuatro categorías: de costa, de plaza, de asedio y de campaña. La Artillería de campaña fue su objetivo principal en cuanto a mejoras se refieren, estandarizando todo lo que tenía que ver con el Arma.

Redujo el número de cañones de campaña a sólo tres tipos: de 4, 8 y 12 libras. Los obuses, de tubo más corto, pensado para un tiro curvo, fueron también simplificados en dos modelos: 6 y 8 libras.

Además, las cureñas se mejoraron, con gualderas (piezas laterales verticales) sustancialmente aligeradas. Aún así, el cañón de campaña francés de 12 libras pesaba, completo, unas dos toneladas. Las ruedas aumentaron, pues, su diámetro para un mejor comportamiento en terreno irregular y los avantrenes se simplificaron y aligeraron. Además, redujo la longitud de las ánimas y el grosor de los tubos, ahorrando hasta la mitad de peso; aprovechó para ello las nuevas técnicas que permitían fundir los cañones como un bloque macizo en el que luego se vaciaba el ánima mediante una perforadora rotatoria, en lugar del fundido en hueco anterior.

Aunque en teoría esta medida reducía la carga de pólvora que podía emplearse, y por tanto el alcance efectivo, Gribeauval consiguió en la práctica aumentarlo mediante el empleo de balas perfectamente esféricas, mejor acabadas y calibradas. Asimismo, impuso el empleo de cargas de pólvora prefabricadas en cartuchos. Y sustituyó el sistema de cuñas por alzas de tornillo elevador en las cureñas, para apuntar con más precisión.

Gribeauval rediseñó, además, todos los vehículos indispensables en campaña (cureñas, avantrenes, armones, forjas de campaña, etc.) de acuerdo a un modelo básico, con sólo dos tamaños de ruedas intercambiables para todos y un rígido principio de intercambiabilidad de partes. El interior de los armones estaba compartimentado para los diferentes tipos de munición, junto con mechas, picos y palas, palancas, ruedas de repuesto, etcétera.

Hasta los últimos detalles fueron tenidos en cuenta para agilizar el servicio de los cañones. Se instala, por ejemplo, un pequeño cofre en la propia cureña, en el que cabían entre 9 y 18 cartuchos de bala para empleo inmediato. Esto permitía iniciar el fuego de artillería inmediatamente, sin esperar a que llegase el armón de municiones. Por último, se cambiaron también los tiros de caballos con nuevos sistemas de arneses que aumentaban el rendimiento pudiendo así reducir el número de animales por pieza, normalmente 6 caballos para una de a 8 libras.

Es en 1.800 cuando se militariza el tren de artillería, con lo que se independiza el tiro de los cañones del apoyo de civiles con los que había que negociar constantemente. En España no se introdujo hasta abril de 1813, ya hacia el final de la guerra contra Napoleón.

Las piezas de a 4 era el cañón más ligero de la potente artillería francesa, de la que Napoleón, antiguo oficial de artillería, estaba especialmente orgulloso. Esta pieza de 85mm de calibre, tenía una escuadra de seis artilleros. Los servidores seguían un proceso exacto para cargar, apuntar y disparar. Por esas fechas los cañones no tenían sistemas de amortiguación y era necesario emplazarlos de nuevo en batería después de cada disparo mediante cuerdas. Los pasos para disparar un cañón eran los siguientes:

  • Un servidor introducía una baqueta mojada en el ánima para apagar las partículas incandescentes dejadas por el último disparo.
  • Después, se colocaba una nueva carga con el atacador, se introducía el saquete de pólvora.
  • Se cebaba.
  • Se verificaba la puntería.
  • Se acercaba el botafuego al oído del cañón y se disparaba.

La organización de la artillería era la más urgente del ejército napoleónico, debido a que requería mucho más tiempo para estar lista que todas las otras armas del ejército. Siempre es la artillería en todas las guerras la que sostiene la formación del ejército.

Napoleón le dijo en una ocasión al mariscal Davoult, en mayo de 1811:“Usted debe tener tanta artillería como su enemigo, sobre la base de cuatro piezas por cada 1.000 infantes y jinetes. A mejor infantería, mayor la necesidad de protegerla y apoyarla con buenas baterías. La mayor

parte de la artillería debe estar con las divisiones de infantería y caballería, la porción más pequeña es la reserva. Cada pieza debe tener 300 proyectiles, sin contar las cajas pequeñas.

Ese es el gasto normal para las batallas. He ordenado que sus fuerzas de artillería destinadas en España se integren con 5 divisiones y esta compuesta como sigue:

  • Dos baterías de reserva, servidas por la artillería del fuerte, comprendiendo cada una dos obuses de gran alcance y seis cañones de 12 libras.
  • Cinco baterías de artillería a caballo (una por división), una de cada dos de obuses y 4 piezas de seis libras.
  • Cinco baterías de artillería de a pie, una de cada dos de obuses y seis piezas de 6 libras.
  • Dos baterías de artillería de a caballo por los coraceros.

Si usted tiene sólo seis piezas por cada división, eso no es suficiente. Necesita una docena. Uno hace la guerra con artillería. Nunca olvide que en la guerra toda la artillería debe de estar con el ejército y no en el parque.”

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