Liberación de Zaragoza.

Liberación de Zaragoza.
Fotografía: Yessica Esp. 

Los Sitios terminaron el 21 de febrero de 1809 con la Capitulación de Zaragoza.

Sin embargo, el coronel Perla prefiere decir que ganamos por los españoles. Y ello es así porque tras casi cuatro años y medio de dominación, los franceses fueron finalmente expulsados de la ciudad.

Lo que ocurrió aquel 9 de julio de 1813 en Zaragoza está narrado en un artículo del Boletín 16 de la Asociación cultual los Sitios:
FECHAS MEMORABLES DE LOS SITIOS: EL 9 DE JULIO DE 1813

En los Sitios de Zaragoza hay una serie de fechas emblemáticas, a alguna de las cuales incluso está dedicada alguna calle de nuestra ciudad:

· El 15 de junio, batalla de las Eras, en que fue detenido el ejército francés a las puertas de Zaragoza. Pensaba entrar sin disparar un tiro y tuvo que montar un sitio como a plaza fuerte, que no lo era.

· El 2 de julio, asalto general contra Zaragoza que fue rechazado en varios puntos, entre ellos la Puerta del Portillo con el célebre cañonazo de Agustina.

· El 4 de agosto, nuevo asalto general, en que los franceses penetran hasta el Coso, donde son detenidos, dando tiempo a que entren los refuerzos que Palafox había ido a buscar a Osera y con los que se les obliga a levantar el 14 de agosto el I Sitio.

· El 21 de diciembre, como los anteriores de 1808, en que un violento contraata-que, mandado en persona por Palafox, impide la penetración francesa por el Arrabal, que hubiera cogido a la ciudad entre dos fuegos y permitió resistir aún otros dos meses más, II Sitio, hasta el

· 20 de febrero de 1809, fecha triste en que, agotada su capacidad de resistencia por las muchas bajas, el hambre, la epidemia y la escasez de medios de todo tipo, Zaragoza hubo de capitular ante el Mariscal Lannes empezando una época de cuatro años de ocupación.

Pero, no sé por qué, casi nadie recuerda el 9 de julio de 1813, que es la fecha en que terminó la ocupación francesa (cuatro años, cuatro meses y diecinueve días), y por fin Zaragoza fue liberada por las tropas de los Generales Espoz y Mina y Durán, los Coroneles Tabuenca y Gayán y el Brigadier D. Julián Sánchez (el Charro). Y, sin embargo, ésta es la fecha clave de la epopeya de Zaragoza, la de la liberación. Esta fecha es la que teníamos que recordar sobre ninguna otra, el fin de los sufrimientos y de la opresión, el fin de la autoridad francesa (Zaragoza fue provincia del Imperio desde el Decreto Imperial del 8 de febrero de 1810, dependiendo directamente de Napoleón que «puenteaba» así a su hermano José I, nombrado por él Rey de España).

La liberación.
En la primavera de 1813 los franceses iban perdiendo el dominio sobre Aragón, especialmente sobre la orilla izquierda del Ebro, en la que nunca lo tuvieron plenamente; las guerrillas del Alto Aragón no les dejaron vivir en los cuatro años citados y su dominio fue más nominal que real. En el Bajo Aragón quizá no tanto, pero en ambas orillas del Ebro a medida que los años han ido pasando el francés vive cada vez menos tranquilo, no puede moverse más que en fuerza, necesita escoltar hasta a los correos y aún con fuertes escoltas no siempre consigue que los convoyes lleguen a su destino.

Las unidades españolas, regulares o guerrilleras, van teniendo cada vez más iniciativa y la División guerrillera de Navarra, mandada por el ya Mariscal de Campo Espoz y Mina va a ser la que consiga la liberación de la capital del Reino. El General Mina sale de Tudela el 4 de julio, a la vez que ordena a los Regimientos 2º y 7º de Infantería que desde los alrededores de Bolea bajen a Zaragoza. Mina llega el día 7 a Las Casetas y el 8, en unión de D. Julián Sánchez (el Charro), hace frente con su caballería a 200 jinetes franceses del General París, Comandante Militar francés de Zaragoza, que intentaban un contraataque y se ven rechazados y obligados a replegarse sobre el grueso de sus fuerzas. Mina despliega en los altos de la Casa Blanca y de Torrero.

Llegados también los Regimientos de Infantería 1º y 3º de Navarra y 1º de la Rioja, éste atacó flanqueando sobre la derecha del despliegue, ocupando el puente de Clavería y Torrero. Un segundo ataque por la noche obliga a los franceses a replegarse a la ciudad.

El día 9 llega el General Durán a Torrero, hay otro combate cerca de Villanueva de Gállego entre caballería española y 33 gendarmes franceses… Durán y Mina quedan en entrar en la ciudad al día siguiente a las 10 de la mañana, pero el Teniente Coronel Tabuenca se adelanta y entra esa tarde con su Batallón por la Puerta de Santa Engracia entre el entusiasmo de los zaragozanos. A las 12 y media de esa noche el General París abandona con sus hombres Zaragoza por el Arrabal, volando la última arcada del Puente de Piedra para intentar retrasar la persecución. Deja unos 400 hombres en el Castillo de la Aljafería, fiel a la idea de maniobra de Suchet de sostener al menos una línea de castillos en manos francesas para mantener las líneas de comunicaciones con Francia. En esa línea conservaron durante algún tiempo la Aljafería, Lérida, Monzón, la ciudadela de Jaca…

Por la precipitación de la retirada de los franceses la voladura del Puente de Piedra se limitó a una arcada, lo cual fue poco eficaz, pues fue reparada en seguida con vigas de madera y tablas por los zaragozanos para el paso de infantería y la caballería cruzó el Ebro por el vado, lanzándose en persecución de los franceses que se retiraban a Francia por Leciñena, Alcubierre y Monzón, acosándoles hasta Jaca, desde donde se internaron en Francia por Canfranc.

Mina se quedó en el Arrabal, para evitar que sus tropas se mezclaran con las de Durán y hubiera problemas porque pensaran que trataban de usurpar su gloria (parece ser que Mina y Durán no se llevaban bien, aunque la Condesa de Mina lo desmiente en sus Memorias). Lo cierto es que Durán organizó un Te Deum en el Pilar dando gracias por «hechos en los que no había tomado parte» (según los de Mina) y al que éste no asistió. Por orden del Duque de Ciudad Rodrigo, Durán partió hacia Tortosa y Mina se quedó en Zaragoza sitiando a los franceses de la Aljafería que, aislados completamente de sus fuerzas, capitularon el 2 de agosto de 1813, con lo que se completó la liberación de Zaragoza.

Por eso entre todas las fechas del esfuerzo, de la resistencia y del sacrificio, no debemos olvidar que al final, gracias a la constancia y al denuedo de las guerrillas, al tesón del ejército, a la ayuda británica y portuguesa y sobre todo a la fe y al patriotismo del pueblo español que nunca cedió, nuestros antepasados ganaron aquella guerra y que el 9 de julio de 1813 es la fecha de la alegría, del fin de la ocupación, el verdadero final de los Sitios de Zaragoza.

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